9
Apr

Juan Barba Silvela
Doughty Hanson

Extracto de “El Principito”, Cáp. XIII
“El cuarto planeta era el del hombre de negocios. El hombre estaba tan ocupado que ni siquiera levantó la cabeza cuando llegó el principito”… “..¿Y qué haces tú con quinientos millones de estrellas?…” “…Nada. Las poseo…” “¿Y para qué te sirve poseer las estrellas? Me sirve para ser rico. ¿Y para qué te sirve ser rico? Para comprar otras estrellas, si alguien las encuentra”.
Los crecimientos exponenciales y actividad frenética de los últimos años han transformado el sector inmobiliario en España. El volumen de negocio y tamaño de los balances de las compañías inmobiliarias, así como el número de éstas, no tiene parecido al del año 96 (compañías hoy entre la 50-70 primeras tienen una actividad y balance similares a las 10 primeras del 96).


Este crecimiento se ha basado en una veloz transformación y rotación de activos en un número de veces muy elevado en relación a sus fondos propios, gracias a la facilidad y agresividad de las entidades financieras (incluso muchas de éstas participando en el accionariado de aquéllas).
Constantes subidas de precios, pisos que se despachaban…permitían a las inmobiliarias, gracias a los elevados apalancamientos y a los anticipos de clientes, operar prácticamente sin recursos propios en muchas de sus promociones (o permitían multiplicar el número de éstas). El coste de la deuda al 2% era irrisorio y el banco era “otro proveedor más” del sistema.
Estos años han generado extraordinarios recursos a los accionistas de estas inmobiliarias, muchos de los cuales copan los primeros puestos en la lista de “ricos nacionales”, desplazando de la misma a otros accionistas de sectores mas “históricos”.
En los últimos años, muchos de ellos, acostumbrados a crecer velozmente, disponiendo de abundante combustible bancario, en aras de mantener esa velocidad, han protagonizado numerosas fusiones & adquisiciones de otras inmobiliarias –generalmente también muy apalancadas- (algunas de estas operaciones se explican por la “funcionalidad” del mercado de valores que tanto se “valora” por los adquirientes).
El interrogante hoy, es, si…con tipos de interés superiores, incertidumbres macroeconómicas y políticas, demanda a la baja y oferta no prudente todavía en las 800.000 viviendas –haciendo más que previsible una gran acumulación de stock-, unido a unos niveles de apalancamiento necesariamente más cautelosos que resultarán en unas necesidades de recursos propios exponencialmente mayores para el mismo nivel de actividad o más bien, en una ralentización de la misma…¿Están preparadas estas compañías (donde tanto la adquiriente como la adquirida tienen un endeudamiento muy elevado) para la más que previsible ralentización? ¿Están preparados los Fórmula 1 para conducir por ciudad?

Comments

No comments yet.

Leave a Comment

*

We use both our own and third-party cookies to enhance our services and to offer you the content that most suits your preferences by analysing your browsing habits. Your continued use of the site means that you accept these cookies. You may change your settings and obtain more information here. Accept